Frente a los pronósticos meteorológicos que advierten sobre la posible consolidación del Fenómeno del Niño en la región, los productores e ingenios de la cadena agroindustrial de la caña de azúcar han ratificado su alistamiento operativo y técnico para mitigar los impactos del estrés hídrico en los cultivos. El sector ha venido consolidando una estrategia integral basada en la eficiencia del riego, la conservación de cuencas y el monitoreo agrometeorológico continuo para proteger la productividad del campo y garantizar el suministro de materia prima hacia las plantas agroindustriales.
La preparación previa y la planificación agrícola resultan determinantes para afrontar periodos prolongados de bajas precipitaciones y elevadas temperaturas en las zonas cañeras.
Estrategias de adaptación y manejo hídrico en campo
Para hacer frente a las condiciones de sequía asociadas a este evento climático, los productores y centros de investigación del sector han fortalecido un conjunto de prácticas agronómicas clave:
- Tecnificación y optimización del riego: Implementación de sistemas de riego de alta eficiencia (como goteo, ventana y cañón) que reducen las pérdidas por evaporación y escurrimiento, aplicando láminas de agua precisas según el estado fenológico de la planta.
- Monitoreo agrometeorológico y humedad del suelo: Uso de redes de estaciones meteorológicas y sensores de humedad en el perfil del suelo para programar turnos de riego dinámicos, maximizando la eficiencia en el uso del recurso hídrico.
- Protección del suelo y cobertura vegetal: Mantenimiento de cobertura con residuos de cosecha (paja o mulching) en la superficie del suelo, lo que disminuye la evaporación directa, conserva la humedad residual y protege el sistema radicular frente a las altas temperaturas.
- Conservación de fuentes hídricas: Acciones comunitarias y gremiales enfocadas en la protección de las cuencas hidrográficas tributarias, la reforestación de zonas protectoras y el mantenimiento de la infraestructura de almacenamiento y distribución de agua.
Resiliencia agroindustrial frente a la variabilidad climática
Las temporadas secas, aunque exigen una gestión rigurosa del agua en la fase agrícola, también ofrecen oportunidades operativas en la etapa de cosecha. La disminución de lluvias favorece la concentración de azúcares (Azúcares Reductores Totales – ART) en los tallos y facilita la transitabilidad de la maquinaria en los frentes de corte, alce y transporte (CAT), reduciendo la compactación de los suelos y optimizando los tiempos de ciclo hacia las fábricas.
Desde Tecnicaña, destacamos la capacidad de adaptación y la disciplina técnica de la comunidad agroindustrial. La articulación entre la investigación aplicada, el uso responsable del agua y la transferencia de tecnología hacia los agricultores representa la mejor garantía para afrontar la variabilidad climática, manteniendo un sector sostenible, eficiente y resiliente ante los desafíos del clima.



