La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca advirtió sobre la probabilidad de un nuevo episodio del fenómeno de El Niño en el país, que podría generar impactos significativos en la disponibilidad de agua, el riesgo de incendios y la estabilidad del sistema energético.
De acuerdo con Alfred Ballesteros, Director de la CAR existe una probabilidad cercana al 62% de que este evento climático se desarrolle a partir de mitad de año, con una intensidad comparable a la registrada entre 2015 y 2016, periodo caracterizado por afectaciones relevantes en el abastecimiento hídrico en distintas regiones.
El funcionario hizo un llamado a empresas de servicios públicos, autoridades locales y comunidades para anticiparse a este escenario mediante la activación de planes de contingencia, el uso eficiente del recurso hídrico y la evaluación de fuentes alternativas de abastecimiento. El objetivo es reducir el riesgo de situaciones críticas como restricciones en el suministro de agua o energía.
Según explicó, las cuencas hidrográficas presentan una creciente vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos. El aumento de las temperaturas acelera procesos como la evapotranspiración, lo que disminuye la disponibilidad de agua en ríos, embalses y otros sistemas naturales. A esto se suman factores asociados a la intervención humana, que han contribuido a la pérdida de cobertura vegetal en episodios anteriores.
El posible impacto sería más evidente en la región andina, especialmente en zonas con alta demanda hídrica como la cuenca del río Bogotá, donde la presión sobre los recursos es mayor. Además, se prevé un incremento en el riesgo de incendios forestales, una de las principales afectaciones durante eventos de El Niño en Colombia.
Frente a este panorama, la CAR adelanta iniciativas orientadas a fortalecer la seguridad hídrica, entre ellas la ampliación del embalse Neusa y la recuperación de microcuencas. No obstante, desde la entidad se insiste en la necesidad de una mayor articulación institucional y de inversiones sostenidas para enfrentar los desafíos asociados a la variabilidad climática en el mediano y largo plazo.





