La consolidación de Estados Unidos como el destino principal del azúcar salvadoreño en 2025 no es solo un indicador comercial; es un fenómeno que subraya la importancia de los Acuerdos de Preferencia Arancelaria (CAFTA-DR) y la alta especialización técnica requerida para cumplir con los estándares de uno de los mercados más exigentes del mundo. Sin embargo, desde la óptica de Tecnicaña, esta concentración de mercado plantea desafíos de resiliencia ante posibles cambios en la política comercial de Washington.
Durante 2025, Estados Unidos se consolidó como el socio comercial más importante para el azúcar de El Salvador, con compras cercanas a los USD 100.7 millones. La magnitud de esta cifra duplica la registrada por el segundo mayor comprador, la República Popular China, que importó USD 37.2 millones.
En el ranking de compras también destacan Taiwán (USD 21.9 millones), España (USD 11.9 millones) y Haití (USD 11.5 millones). Otros destinos relevantes, aunque con montos menores, incluyen Corea del Sur, Perú, México, Italia y Chile, cuyas adquisiciones oscilaron entre USD 6.4 y USD 1.5 millones.
El comercio exterior de azúcar salvadoreño ha mantenido una trayectoria ascendente en los últimos años, según los datos publicados por el Banco Central de Reserva. Entre 2022 y 2024, las exportaciones totales de azúcar de caña, remolacha y sacarosa sólida mostraron incrementos constantes.
En 2022, el sector exportó USD 229.3 millones; en 2023, la cifra creció a USD 235.7 millones y, en 2024, alcanzó USD 241.3 millones.
Sin embargo, para 2025, las ventas externas experimentaron una disminución significativa, cerrando el año en USD 207.8 millones. Esta caída de casi USD 33,5 millones respecto al pico del año anterior refleja un cambio relevante en la dinámica del sector exportador, tras tres años consecutivos de crecimiento.
La tabla de subpartidas para 2025 revela que la mayor parte de los ingresos por exportación proviene de la categoría “los demás azúcares de caña”, con USD 159.5 millones y un volumen de 331.7 millones de kilogramos.
Este rubro supera ampliamente a las demás subpartidas, lo que evidencia la especialización del país en este tipo de producto.
En segundo lugar, la subpartida genérica “los demás” reportó USD 46,8 millones y 82,2 millones de kilogramos.
El tercer lugar lo ocupa el azúcar de caña específico con USD 1.5 millones y apenas 0-9 millones de kilogramos. La estructura de la oferta exportable muestra una clara especialización, pero también deja en evidencia la limitada diversificación en otros tipos de azúcares procesados o refinados.
Contexto internacional y perspectivas
El retroceso en el valor total de las exportaciones en 2025 podría estar vinculado a fluctuaciones en los precios internacionales, cambios en la demanda global o ajustes en los cupos de importación de los principales destinos.
La fuerte preponderancia de Estados Unidos como mercado central puede amplificar los efectos de cualquier variación en sus políticas comerciales.
A pesar de la reducción registrada en 2025, la agroindustria azucarera salvadoreña sigue posicionándose como un actor relevante en el comercio internacional, con una base productiva sólida y una red de destinos diversificada en términos regionales, aunque aún concentrada en grandes mercados tradicionales.
1. El Sistema de Cuotas y el Contrato No. 16
A diferencia del mercado mundial (Contrato No. 11), las exportaciones hacia EE. UU. se rigen frecuentemente por el Contrato No. 16, que suele ofrecer precios superiores al promedio global debido a las cuotas de importación (TRQs).
- Análisis de Margen: Para los ingenios salvadoreños, esta dependencia permite un flujo de caja más estable, pero limita la capacidad de negociación. La rentabilidad está atada a decisiones administrativas de la USDA (Departamento de Agricultura de EE. UU.), lo que exige una gestión técnica de inventarios extremadamente precisa para cumplir con las ventanas de entrega.
- Calidad Intrínseca: El mercado estadounidense exige niveles de polarización y humedad estrictamente controlados, además de certificaciones de inocuidad (FSMA). Esto ha obligado a la industria de El Salvador a modernizar sus laboratorios de control de calidad y procesos de centrifugación.
2. El Desafío de la Logística y la Huella de Carbono
La exportación masiva hacia un solo destino optimiza las rutas marítimas, pero incrementa la vulnerabilidad ante disrupciones logísticas en puertos clave.
- Sostenibilidad Exigida: El consumidor estadounidense y las grandes corporaciones de alimentos (B2B) están integrando indicadores de Alcance 3 (Scope 3) en sus compras. Esto significa que el azúcar salvadoreño debe demostrar no solo calidad química, sino también que su producción minimiza la quema de caña y el uso de pesticidas prohibidos.
- Certificaciones: El cumplimiento con estándares como Bonsucro se vuelve una barrera técnica de entrada, más que una opción, para mantener el acceso preferencial a este mercado premium.
3. Riesgos de la Concentración de Mercado (Monopsonio Relativo)
Concentrar la mayor parte de las ventas en un solo país genera una exposición al riesgo político y regulatorio.
- Vulnerabilidad Estratégica: Cualquier cambio en las políticas de subsidios al maíz (HFCS) en EE. UU. o una revisión de los tratados comerciales podría desestabilizar la balanza comercial de El Salvador.
- Necesidad de Valor Agregado: Tecnicaña observa que la industria salvadoreña debe transitar de la exportación de azúcar crudo (granel) hacia azúcares especiales (demerara, orgánicos o fortificados) y derivados de la bioeconomía para diversificar su riesgo geográfico.
4. Recomendaciones Técnicas para la Competitividad Regional
Para fortalecer la posición de la caña salvadoreña y, por extensión, de la región centroamericana, se proponen las siguientes acciones:
- Optimización de Rendimientos (TCH): Incrementar la productividad en campo mediante riego de precisión para compensar los costos logísticos y de cumplimiento normativo.
- Exploración de Nuevos Nichos: Aprovechar la infraestructura técnica actual para exportar no solo azúcar, sino alcoholes industriales y geles desinfectantes a mercados europeos o asiáticos, reduciendo la cuota de mercado de EE. UU. a niveles menos riesgosos (idealmente bajo el 50%).
- Digitalización de la Trazabilidad: Implementar sistemas de blockchain que certifiquen desde el origen del lote hasta el puerto de destino, garantizando la transparencia exigida por los reguladores norteamericanos.
5. Conclusión
El liderazgo de Estados Unidos como comprador del azúcar salvadoreño en 2025 es un testimonio de la calidad y el cumplimiento técnico de dicha agroindustria. No obstante, la sostenibilidad a largo plazo reside en la diversificación inteligente. El sector debe aprovechar la bonanza de los precios de cuota para invertir en la transición hacia una biorrefinería integral, donde el azúcar sea solo uno de los múltiples productos exportables de alto valor.




