La acumulación de 50 millones de litros de bioetanol en los inventarios de los ingenios colombianos no es solo una cifra comercial alarmante; representa un cuello de botella logístico y operativo que pone a la industria al borde de una suspensión de actividades sin precedentes. Como ha advertido Claudia Calero, presidente de Asocaña, el sector enfrenta un riesgo inminente de “suspender operaciones en cuestión de días o semanas”, lo que compromete la continuidad de la molienda y la estabilidad del modelo sucroenergético nacional.
1. El Límite de la Capacidad Física y el Pronóstico de Calero
Las destilerías están diseñadas bajo un modelo de flujo continuo (just-in-time). Cuando este flujo se rompe por la falta de despacho hacia los mayoristas, el sistema colapsa mecánicamente.
- Saturación Crítica: Claudia Calero ha enfatizado que las bodegas y tanques están al límite de su capacidad técnica. Desde la ingeniería, esto obliga a reducir la tasa de destilación, lo que desequilibra los balances de vapor y energía de todo el ingenio.
- Impacto en el Empleo: Según la presidente de Asocaña, esta crisis no solo afecta las máquinas, sino que pone en riesgo el sustento de miles de familias vinculadas a la cadena. Una parada de planta implica detener los frentes de corte en el campo, interrumpiendo el ciclo productivo de 286,000 hectáreas de caña.
2. Causas Técnicas: El Desplazamiento por Importaciones
La raíz del problema, según el gremio, radica en la entrada masiva de etanol importado, principalmente de maíz, que no cumple con las mismas exigencias ambientales que el nacional.
- Asimetría Regulatoria: Calero ha sido enfática en que el etanol importado está “desplazando la producción nacional”, a pesar de que el producto colombiano ofrece una reducción de emisiones superior al 70%. Para Tecnicaña, esto representa una falla en el mercado de carbono: se está prefiriendo un combustible con mayor huella ambiental por una distorsión de precios.
- Inmovilidad de Inventarios: Los 50 millones de litros represados representan capital de trabajo que no circula, impidiendo la reinversión en mantenimiento y tecnología agrícola necesaria para la próxima zafra.
3. Consecuencias de una Suspensión de Operaciones
Una parada técnica, como la que prevé la presidencia de Asocaña, tendría efectos en cascada:
- Desequilibrio Químico en Campo: La detención de la molienda altera los ciclos de maduración. La caña que no se procesa a tiempo pierde sacarosa, afectando la productividad futura.
- Riesgo de Desabastecimiento: Claudia Calero advierte que, de apagarse las destilerías, la reactivación no es inmediata. Esto podría generar una dependencia peligrosa de las importaciones si el mercado se normaliza de repente y la industria local está detenida.
4. Recomendaciones y el Llamado al Gobierno
La solución técnica requiere una intervención normativa inmediata, tal como lo ha solicitado el gremio:
- Priorización del Producto Nacional: Implementar mecanismos que aseguren que el etanol con menor huella de carbono (el colombiano) sea el primero en consumirse en la mezcla.
- Control de Importaciones: Ajustar los aranceles o cupos para evitar que el exceso de oferta externa destruya la infraestructura industrial del Valle del Cauca.
- Revisión de la Mezcla (E10): Mantener o elevar los niveles de mezcla obligatoria para garantizar un flujo de salida constante de los inventarios.
5. Conclusión
La crisis de inventarios reportada por Claudia Calero es un síntoma de una política de biocombustibles que requiere un reajuste técnico urgente. No se trata solo de un problema de ventas; es una amenaza a la soberanía energética de Colombia. Como bien señala la presidente de Asocaña, el tiempo se agota. La suspensión de operaciones en los ingenios sería un retroceso tecnológico y social que el país no puede permitirse en plena transición energética.




